martes, 20 de abril de 2010

IV Jornadas Republicanas de Astorga 2010 - David Romero Raposo

http://vimeo.com/11086143

David Romero Raposo en la presentación de su poemario "Tras las huellas" celebrado dentro de las IV Jornadas Republicanas de Astorga el 17 de abril de 2010.

jueves, 4 de febrero de 2010

La República que proponemos (I)

Cada día se observa como los acontecimientos referidos al recuerdo y homenaje de la II República se multiplican, así como también son cada vez más los jóvenes que se sienten identificados con la bandera tricolor. Ello obliga a que comencemos a elaborar propuestas que vayan definiendo el contenido de la República que queremos para el s. XXI. Para ello es indispensable que al evocar la palabra República no lo hagamos tanto con nostalgia, sino sobre todo pensando en hoy y en mañana.

Nuestra labor es construir una III República entendida como marco económico, social, político, cultural e institucional en el que los ciudadanos y ciudadanas se doten libremente y por el que se consienten para afrontar los problemas y sus soluciones. Es por lo tanto un modelo de sociedad total e integrador en ámbitos y parámetros totalmente conformes con las aspiraciones expresadas en los grandes documentos que han recogido la lucha secular por la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad. Dicha República se define por la capacidad y la entidad de su propuesta, para la cuál recaba de la participación activa de la ciudadanía y de los colectivos en la que esta se organiza, para así ir creando un marco nuevo. La República no viene, se trae construyéndola. La constitución de la III República española se deberá vertebrar en torno a los siguientes ejes y contenidos:

· Deberá incluir en su articulado las tres generaciones de Derechos Humanos, es decir, los derechos civiles y políticos, los derechos económicos y sociales, así como los derechos medio ambientales. Los dos primeros bloques incluyen el derecho a la Autodeterminación de los pueblos, ya reconocido por el Estado español desde 1977.Para el tercer bloque no vale una mera mención, sino que deben incorporarse en su totalidad añadiéndolos con precisión y de forma vinculante en su articulado. Para que estos derechos sean efectivos es necesaria inevitablemente una sociedad de pleno empleo y ocupación, disminución de la jornada laboral y reparto del trabajo, desarrollo sostenible, protección social plena y fiscalidad progresiva.

· Establecerá la Democracia Real y Participativa debiendo profundizarse en la práctica, llegando de ese modo hasta sus ultimas consecuencias, incluyendo aquellas parcelas que le han sido sustraídas (la economía, la cultura, la política en todos sus ámbitos, el funcionamiento de las instituciones, etc.). La República es la forma mas avanzada de Democracia. Si aceptamos definir la democracia como``convenio permanente entre seres humanos libre e iguales para seguir permaneciendo conviniendo ´´, es indudable que en un determinado momento pase a ser algo consustancial y no reglado. Ello dependerá de la capacidad de ir creciendo en conciencia ciudadana, responsabilidad, aprendizaje y libertad. Democracia para esta República no es solo marco de convivencia, sino también meta, instrumento, ciencia y auto-desarrollo.

· Compromiso con la paz. Retomando el artículo 6º de la Constitución de la II República, pasará el ejército a tener una actitud estrictamente defensiva. La seguridad debe ir girando del campo militar al campo de lo estrictamente civil. Una sociedad segura será aquella que atiende a las necesidades de sus miembros y procura establecer mecanismos económicos, sociales, políticos, ideológicos y culturales que conformen unos nuevos valores sociales.

· Laicidad, retomando el artículo 3º de la constitución de la II República se impondrá una total separación de las distintas iglesias y confesiones religiosas del Estado. La laicidad se apoya en dos pilares: la ética, en si misma libertad absoluta y el status cívico que define la separación de las iglesias del Estado. Establece dos universos distintos: el interés general y la convicción particular. No se puede entender República sin laicidad. Ello comporta el rechazo al racismo y a la segregación y promueve la integración y la participación de todos en una colectividad de cuidadnos libres e iguales en derechos y deberes. La ética conduce inevitablemente a la justicia social, es decir, igualdad de derechos, de deberes y de oportunidades. La instrucción laica, la escuela y el derecho a la información y a al aprendizaje de la crítica son las condiciones de esta igualdad. La religión no se impartirá en la escuela.

· Austeridad. La sociedad se fundamentará en el desarrollo sostenible y en el equilibro ecológico de la naturaleza. La austeridad se presenta como alternativa al consumismo, el derroche energético y la explotación desaforada de las riquezas naturales. Se plantea la austeridad como virtud cívica que debe informar los valores y actuaciones de todas las instituciones públicas. La austeridad referida a la cultura, invierte el rol cultural actual en el que el espectáculo es el todo y la participación activa nada. Por lo tanto, austeridad es racionalidad y sintonía entre necesidades sociales y aportaciones presupuestarias y de infraestructuras necesarias. Para consolidar este principio es imprescindible potenciar la educación y la cultura de los valores ciudadanos.

· República Federal para un Estado en el que todos sus integrantes, naciones, nacionalidades, regiones, etc. convengan en asumir como propio sin reticencias. El modelo Federal, es el único que logrará que se deje de desviar la atención de los conflictos económicos entre poseedores y desposeídos. Esta propuesta parte de la voluntad de construcción libre, voluntaria y democrática, la cual parte del reconocimiento sin ambages del derecho a la Autodeterminación. La construcción de un Estado de Estados para España, partirá de una serie de premisas fundamentales aplicables a todas y cada una de las federaciones, naciones, nacionalidades y regiones: las federaciones respetaran lo dicho hasta ahora respecto de los ejes y contenidos en torno a los cuales versará esta República; El Estado se organizará en tres administraciones (Estado Federal, federaciones y municipios), por lo que desaparece la provincia y se comarcalizará la federación; En la atribución de competencias se tendrá en cuenta el principio de subsidiaridad.

· La República Federal deberá plantearse en el marco de una constitución federal y democrática para Europa.

José Mª J. F.
(Publicado en El Insolente Nº 6, páginas 5 y 6)

La República que proponemos (II)

Uno de los pilares fundamentales sobre los que se sustenta la Tercera República que proponemos son las 3 generaciones de Derechos Humanos, percibidas estas a través de los derechos políticos y sociales (ambos recogidos en la solemne Declaración de los derechos humanos de la ONU de 10 de Diciembre de 1.948) y los derechos Medioambientales.

Primera generación

Se refiere a los derechos civiles y políticos, también denominados libertades clásicas. Estos derechos son fruto de las luchas de los principales movimientos revolucionarios en diversas partes del mundo a finales del siglo XVIII.
Como resultado de esas luchas, esas exigencias fueron consagradas como auténticos derechos y difundidos internacionalmente, entre los cuales figuran:

Libertad de expresión, derecho a un debido proceso y libertad religiosa.

Toda persona tiene derechos y libertades fundamentales sin distinción de raza, color, idioma, posición social o económica.

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad jurídica.

Los hombres y las mujeres poseen iguales derechos.

Toda persona tiene derecho a una Nacionalidad.

En caso de persecución política, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, en cualquier país

Segunda generación

La constituyen los derechos económicos, sociales y culturales resultados de la lucha del movimiento obrero contra la burguesía debido a los cuales, el Estado de Derecho pasa a una etapa superior, es decir, a un Estado Social de Derecho. Se demanda un Estado de Bienestar que implemente acciones, programas y estrategias, a fin de lograr que las personas los gocen de manera efectiva, y son:

Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales.

Toda persona tiene derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias.

Toda persona tiene derecho a formar sindicatos para la defensa de sus intereses (libertad sindical).

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure a ella y a su familia la salud, alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales necesarios.

Toda persona tiene derecho a la salud física y mental.

Durante la maternidad y la infancia toda persona tiene derecho a cuidados y asistencia especiales.

Toda persona tiene derecho a la educación en sus diversas modalidades.

La educación primaria y secundaria es obligatoria y gratuita

Tercera generación

Este grupo fue promovido a partir de los setenta para incentivar el progreso social y elevar el nivel de vida de todos los pueblos entre otros y están muy relacionados don los derechos medioambientales. Destacan los relacionados con:

El uso de los avances de las ciencias y la tecnología.

La solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos.

El medio ambiente.

El patrimonio común de la humanidad.

El desarrollo que permita una vida digna.

El libre desarrollo de la personalidad.

Los derechos de la mujer

Como se puede observar, la mayoría de los países aunque dicen asumir estos derechos en la práctica no los cumplen pues entran en contradicción con el sistema capitalista vigente. Esto lo sintetiza Anguita diciendo que “Lo que desde luego está fuera de dudas es que la consecución de las tres generaciones de Derechos Humanos, para los 6.200 millones de habitantes del planeta tierra, es incompatible con la Globalización Capitalista, su filosofía: el Neoliberalismo y su discurso: el Pensamiento Único.

Por último, a modo de concretar en propuestas que expliciten objetivos claros y necesarios proponemos un polinomio que formulamos así:

SPE+ RT+ DS+ PSP + FP en el que:

-SP es Sociedad de Pleno Empleo y ocupación.

-RT es disminución de la jornada laboral y reparto del trabajo.

-DS es Desarrollo Sostenible según la primitiva formulación que negaba el concepto de Crecimiento Sostenido.

-PSP es Protección Social Plena.

-FP es Fiscalidad Progresiva

Llevando a la práctica estas leyes, creemos que la 3ª República se convertiría en un ejemplo de humanismo para todos los habitantes de la Tierra. Ahora solo falta que todos nos pongamos manos a la obra para construirla.

José Mª J. F.
(Publicado en El Insolente Nº 7, páginas 4 y 5)

LA REPÚBLICA QUE PROPONEMOS (III)

El segundo pilar sobre el que se asienta la tercera República que proponemos, es la democracia real y participativa, extensible a todos los ámbitos de la vida pública (cultura, economía, política, etc.).

Para esta República los ciudadanos no son simples sujetos pasivos, sino que son ellos mismos quienes deben decidir de forma directa el marco en el que desean desenvolverse.

La democracia participativa, consiste en una etapa superior a la democracia representativa, suponiendo un avance, tanto cuantitativamente como cualitativamente en las posibilidades que ofrece el desarrollo técnico y científico actual.

En la democracia participativa, los ciudadanos toman las decisiones de una parte sustancial del total de los presupuestos y los representantes políticos deben limitarse a llevar a cabo los mandatos del pueblo y desarrollar las actuaciones meramente coyunturales. Esta es la única razón que legitimará a los representantes políticos.

La democracia participativa de la tercera República, debe extenderse tanto al ámbito de la administración estatal como al de la administración local.

En el ámbito nacional su manifestación más clara es la aprobación por referéndum de las decisiones más trascendentales. Los ciudadanos también deben aprobar anualmente los presupuestos generales del Estado y en caso de no hacerlo se prorrogarían los del año anterior. Junto a esta facultad también aparecen la figura del revocatorio y el suplicatorio para poder cesar al presidente de la República sin necesidad de esperar a la finalización de la legislatura. La Constitución de la tercera República también debe fomentar la iniciativa legislativa popular (ILP), dando las facilidades que niega la actual constitución borbónica.

En el ámbito municipal la democracia participativa alcanza su máxima expresión con los Presupuestos Participativos. Este modelo exige la división de los municipios de mediana y gran extensión en asambleas de distrito o comunales. Dado que es el municipio el lugar más cercano a la vida del ciudadano, en el cual se desenvuelve cotidianamente, hace que éste sea un ámbito de especial importancia y objetivo estratégico para lograr la consecución de las aspiraciones de cambio y regeneración democrática que anhela la tercera República.

A diferencia de lo que puede parecer a primera vista, el Presupuesto Participativo no es una entelequia, muy por el contrario los procesos de co-gestión de la política municipal se suceden con resultados sorprendentes a lo largo y ancho de la geografía, tanto nacional como internacional. Es el caso de Porto Alegre (ciudad emblema del modelo alternativo de hacer política), Belo Horizonte, Caracas… y a nivel nacional, ciudades como Córdoba, Sevilla, Getafe, Fuenlabrada, Sabadell, Rivas-Vaciamadrid o Marinaleda.

Una vez explicado como sería la Democracia Participativa en la tercera República, cabe hacerse una pregunta: ¿Por qué la Constitución de la tercera República que proponemos considera como pilar irrenunciable la democracia participativa? Es decir, ¿Por que no basta con que cada cuatro años sigamos eligiendo a unos profesionales de la política que se encarguen de decidir como debe ser el entorno que nos rodea y en el cual realizamos nuestro quehacer cotidiano?

Valdría con responder que el espíritu que guía a los comunistas y al resto de compañeros que deseen unirse en nuestra lucha por la conquista de la emancipación del ser humano, es la simple y llana convicción democrática. Pero no se acaba aquí el potencial de la democracia participativa.

La política, tal cual nosotros la entendemos, sirve para tratar de resolver los problemas existentes y ésta (la democracia participativa) se presenta como una poderosa herramienta para corregirlos.

Con el modelo de Democracia Participativa por el que debe apostar la tercera República, desaparecería de las instituciones la tradicional estampa del cacique-alcalde acompañado por su séquito de parásitos. En su lugar se situaría un alcalde que no tendría otra legitimidad que no fuera la de acatar los dictados de lo que se decide en las asambleas. Tenemos por lo tanto ante nuestras narices el único antídoto infalible contra la corrupción, sin tener por ello que sustraer al municipio su autonomía.

Por otra parte, el principal grupo de presión del Ayuntamiento dejaría de estar constituido por constructores y demás hampones, con intereses claramente contrarios a los de la mayoría. Se daría paso a la gente de a pie y a las asociaciones en las que la sociedad civil se vertebra.

La democracia participativa conduce inexorablemente a la justicia social. Problemas estructurales del Estado Español, como la especulación urbanística desaparecerían de un plumazo. A la vez, veríamos como el hoy utópico derecho a la vivienda digna dejaría de ser un sueño.

Además, la democracia participativa, educa ciudadanía responsable, con elevada cultura política y sobretodo difícil de manipular, consciente de sus posibilidades y defensora de lo público, yendo a contracorriente de la ética individualista y de consumo irresponsable que se favorece a través de las instituciones hoy vigentes, aunque ya anquilosadas en el pasado.

Sobran las razones para afirmar de forma categórica que para la tercera República, la democracia participativa es un pilar irrenunciable.

Sobran también los motivos para que todos juntos, codo con codo, nos pongamos manos a la obra a construir esta República, nuestra
República, la República por y para y del pueblo.

José Mª J. F.
(Publicado en El Insolente Nº 8, páginas 4 y 5)